La justicia cívica en el país es un tema relativamente nuevo, sin embargo, en el ámbito internacional, el tema se ha trabajado desde la última década de los años noventa. A continuación, se abordan los inicios y principales características de la justicia cívica desde el ámbito internacional, ello con el objetivo de crear un precedente en la aplicación nacional.
Inicios.
Durante las últimas décadas de los años noventa, la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, presentaba un contexto en el que tanto la incidencia delictiva como la población carcelaria eran altas. Al tener en cuenta que la mayoría de las personas infractoras pertenecían a contextos de drogadicción, prostitución, vandalismo, entre otros, fue necesaria la creación de modelos de justicia que atendieran dichos contextos y problemáticas.
Ante la búsqueda de alternativas de encarcelamiento y de fortalecimiento de la seguridad pública comenzó la apuesta por un sistema de justicia distinto al convencional, es decir, un sistema que no se enfocara únicamente en aislar a una persona infractora del resto de la comunidad como una medida de castigo.
En ese contexto, en 1993 fue abierta la primer Corte Comunitaria en Midtown Manhattan. A diferencia de un sistema convencional de justicia, desde sus inicios la Corte Comunitaria se enfocó en comprender y atender el contexto social de las personas infractoras o que se encontraban ante un conflicto comunitario, a efecto de poder combinar mecanismos de sanción con medidas de ayuda en el corto y largo plazos.
Posterior a la apertura de la Corte Comunitaria en Midtown, Manhattan, los proyectos de cortes comunitarias tuvieron un incremento dentro de Estados Unidos, así como en Sudáfrica, Canadá, Australia, e Inglaterra.
Principales objetivos y características.
Al brindar medidas de ayuda y no sólo medidas punitivas, las cortes comunitarias buscaron atender las causas de los conflictos comunitarios, así como de las faltas administrativas. Lo anterior, mediante estrategias prácticas, creativas y colaborativas, que permitían generar comunidades más seguras, comprometidas y resilientes. En particular, introdujeron soluciones tanto para las personas infractoras, como para la comunidad en su conjunto.
Así, es posible identificar dentro de las cortes comunitarias los siguientes objetivos:
- Rehabilitación de personas infractoras mediante programas psicológicos, conductuales, laborales, entre otros.
- Reparación del daño causado a la comunidad, mediante trabajo comunitario por parte de las personas infractoras.
- Prevención del delito.
Las cortes comunitarias fueron y siguen siendo proactivas, al buscar atender las causas de fondo de los conflictos comunitarios y las faltas administrativas. Por ello, parte importante de dicho sistema de justicia, es el brindar soluciones acordes al contexto de cada comunidad y persona, así como la incorporación de la participación ciudadana y la promoción de medios alternativos de solución de conflictos. Así, la apuesta versa en que en la medida en que se involucre a la comunidad en los procesos de justicia se genera un mayor sentido de pertenencia y mejora en la misma.
En conclusión, la justicia comunitaria busca cambiar las circunstancias de las personas infractoras, así como de las víctimas y de la comunidad para lograr fortalecer la regulación social e institucional.

